No vemos el agua porque nadamos en ella
Cuerpo, lenguaje y la cartografía de nuestros hilos invisibles
Vivimos bajo la ilusión de que pensamos antes de actuar y de que hablamos para explicar la realidad. Sin embargo, una observación rigurosa revela algo inquietante: la mayor parte de lo que determina nuestra existencia ocurre antes de que podamos nombrarlo, por debajo de nuestra consciencia y dentro de estructuras que aceptamos como "normales" simplemente porque siempre han estado ahí.
La tesis es perturbadora: no estamos rotos, estamos inmersos. Como el pez que ignora la existencia del océano, no vemos aquello que nos sostiene y nos limita precisamente porque lo habitamos.