Yara AI cierra su servicio de terapia con inteligencia artificial: una decisión que expone los límites éticos, técnicos y humanos de la salud mental digital
“La IA puede ser útil para el estrés o el insomnio, pero si alguien en crisis busca ayuda, se vuelve peligrosa. No es solo inadecuada. Es peligrosa”.
Con esta frase, Joe Braidwood, fundador de Yara AI, explica por qué decidió cerrar su aplicación de terapia basada en inteligencia artificial, pese a meses de desarrollo, filtros, supervisión activa y ambiciones de convertirse en un referente en apoyo emocional digital.